Glifosato, separando el "trigo de la paja"



El glifosato se ha considerado durante mucho tiempo como un herbicida * sin ningún riesgo inaceptable para la salud. En 2015, su clasificación como "probablemente cancerígeno" por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) cambió la situación, y en 2017 la Unión Europea renovó su autorización por solo cinco años con Francia incluso queriendo "salir del glifosato" en tres años. Sin embargo, otras agencias oficiales de evaluación de riesgos han contradicho la opinión de la IARC y, como nuestro estudio intenta mostrar, esta discrepancia no es científicamente explicable. Por otro lado, la IARC tiene una clara falta de neutralidad ideológica y algunos expertos de la IARC tienen vínculos financieros con abogados que explotan la ley de responsabilidad civil en los Estados Unidos basándose en la opinión de la IARC sobre el glifosato.

En Europa, las afirmaciones de una contaminación universal de la población por este herbicida se propagaron tras los análisis de orina de los voluntarios. Sin embargo, se ha establecido la falta de fiabilidad de las pruebas utilizadas en estas campañas de activistas. El caso del glifosato confirma la necesidad de autoridades científicas confiables para separar "el trigo de la cizaña". Además, la influencia de estructuras activistas con pretexto científico y el cuestionamiento de las agencias oficiales de evaluación de riesgos presentan un problema en términos de gestión de riesgos por parte de las autoridades políticas y la percepción pública. Más aún cuando los periodistas entraron en el debate, algunos involucrados en la interpretación de la evidencia científica, mientras que otros llamaron la atención sobre la supuesta influencia de Monsanto en los investigadores o en los expertos científicos en riesgos.

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Publicado: 29 de diciembre de 2020

Fuente: Fondation pour l’innovation politique

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