La rotación, el mantillo y la labranza cero reducen las malezas en un ensayo de agricultura de conservación a largo plazo



El manejo de malezas es uno de los principales desafíos de la agricultura de conservación. Aunque los tres componentes de la agricultura de conservación (labranza mínima, cobertura permanente del suelo y diversificación de cultivos) pueden reducir las poblaciones de malezas, estos efectos solo pueden hacerse evidentes a mediano y largo plazo. Este estudio evaluó la biomasa, la densidad y la diversidad de malezas con y sin control de herbicidas en un ensayo a largo plazo iniciado en 1991 en las tierras altas de México para evaluar los tres componentes de la agricultura de conservación. Los datos fueron recolectados en 2004, 2005, 2013, 2014 y 2015.

La densidad de malezas y la biomasa fueron generalmente más bajas en la agricultura de conservación que con la labranza convencional. Los tres componentes de la agricultura de conservación redujeron significativamente la biomasa de malezas, que fue menor cuando los tres componentes se aplicaron juntos. Cuando se aplicaron herbicidas, la biomasa de malezas en la agricultura de conservación fue 91 % menor en maíz y 81 % menor en trigo que en la labranza convencional. Diferentes tratamientos favorecieron diferentes especies de malezas, pero no se observó una tendencia hacia un aumento de malezas perennes en la agricultura de conservación. Estos datos respaldan las afirmaciones que afirman que si se logra un control adecuado de las malezas en los años iniciales, las poblaciones de malezas en los sistemas agrícolas de conservación son más bajas que en los sistemas convencionales de labranza. 

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Publicado: 16 de julio de 2020

Fuente: Agronomy

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