INFORME ESPECIAL: Cifras del Comercio Exterior Boliviano - 1er. Semestre de 2022
20 SEPTIEMBRE

AGROCIFRAS

Bioeconomía: La fotosíntesis sigue siendo parte de la solución

Bioeconomía: La fotosíntesis sigue siendo parte de la solución

La fotosíntesis produce la energía que posibilita la vida, es una sencilla ecuación donde la energía lumínica del sol transforma el CO2 y el agua en un cloroplasto se convierten en glucosa y oxígeno.



Fernando Vilella

Para que la población humana se haya multiplicado y avanzado a todo el planeta, esa fotosíntesis debe conducirse adecuadamente por agricultores crecientemente eficaces que puedan generar los alimentos suficientes para sostener la explosión demográfica de los últimos siglos.

Luego de la última glaciación en diversos lugares del planeta se comienza a domesticar vegetales y animales apareciendo la agricultura y la ganadería. Hace 10/12 mil años todos los humanos eran solo un millón de personas, la tercera parte de la población de la ciudad de Buenos Aires actual. Rápidamente la población crece y se multiplica, 500 años antes de Cristo ya era de 100 millones y se llega a 1000 en 1800, en 1960 ya 3000 y ahora casi 8000 millones. Cada una de esas etapas tuvo cambios tecnológicos que insumieron cambios en el uso de la energía.

Hace tan sólo unos 10.000 años, los hombres aprenden a prender el fuego y dejaron de aprovechar el ocasionado por los rayos y de mantenerlo siempre encendido y aprenden a encenderlo. En ese momento el hombre caza y recolecta sus alimentos y procura leña para su cocción (que requiere tres calorías de combustible por cada caloría de alimentos). La única fuente de energía era la tracción a sangre humana, vive en tribus donde la barrera es el incremento del aprovechamiento energético per cápita.

Luego del fin de la glaciación de hace unos 10.000 años la temperatura de la Tierra subió unos 5 °C en unos 6,000 años. El deshielo elevó el nivel del agua de los mares unos 200 m. cubriendo grandes superficies de cacería, y aparece la agricultura, los humanos pasan a ser sedentarios y aparecen los trabajos especializados creciendo la complejidad social. Aparecen los primeros asentamientos, (Ur y Jericó), civilizaciones de los valles (Tigris-Éufrates, Nilo, Indo, Amarillo). A la fuerza propia de los habitantes se suman los esclavos. Se estima que durante el esplendor de Atenas la relación esclavos/ciudadanos era de 5 a 1. El Imperio Romano consumía unos 500.000 esclavos por año.

El invento del arado de hierro y la herradura permiten aumentar la productividad del agro, mientras que el hacha hace posible el talado de bosques; la madera es el distintivo de la época: máquinas, barcos, carros, herramientas, casas; todo es de madera. En tracción a sangre, el tipo de arnés imperante hace que el buey prevalezca sobre el caballo, un cambio importante hacia finales de la Edad Media es un arnés para caballos que multiplica la posibilidad de acelerar las tareas. La potencia disponible de una persona es más o menos 70 vatios, un caballo con arnés antiguo ofrece 200 vatios y con los nuevos pasan a 735,5 vatios como casi 11 personas. Es el HP, que es la potencia necesaria para levantar un peso de 75 kilogramos-fuerza (o kilopondios) a 1 metro de altura en 1 segundo, definido por Watt para comparar con motores a vapor.

Frente a la gran deforestación en Europa se comenzó a utilizar carbón mineral. Durante la época preindustrial, las máquinas capaces de operar como fuentes de energía motriz se limitaron a la rueda hidráulica y al molino de viento y, con muy pocas excepciones, ninguna proporcionaba más de 10 HP. La era del carbón fue muy importante en esta época, ya que gracias a él se llegó a utilizar la máquina de vapor inventada en 1769. Entre los siglos XVI y XVII, la humanidad vivió su revolución científica. El creciente interés por entender los fenómenos naturales facilitó el surgimiento de principios teóricos que posteriormente se aplicarían en la Revolución Industrial.

El caballo fue parte de la historia argentina y se refleja en nuestro arte ya sea pintura o escultura, poesía o canción de nuestros gauchos o patriotas están reflejados junto a caballos desde los clásicos a Molina Campos, y nuestros agricultores junto al arado. Eran épocas donde había hasta 3 caballos por habitante en las Pampas.

Se pasó luego a una economía basada en la maquinaria para la manufactura industrial y, más adelante, en el transporte tanto de mercancías como de pasajeros por ferrocarril o buques. El primer ferrocarril podía transportar ocho vagones de 30 toneladas a una velocidad de siete kilómetros por hora.

Ya en la primera mitad del siglo XIX en EEUU comienza el uso de gas y petróleo, fotosíntesis de hace millones de años, generando La segunda Revolución Industrial con los motores de combustión interna que permiten maquinarias más modernas y aparecen tractores, cosechadoras y todo tipo de maquinarias autopropulsadas. También la emisión de enormes cantidades de GEI.

Por el bajo costo de estos combustibles se postergó hasta la crisis del petróleo de los 70 el uso de generadores solares de vapor ya diseñados en 1860 por el francés Auguste Mouchout, o las primeras celdas fotovoltaicas de selenio, cuya eficiencia de conversión era apenas del 2%. En 1891, Clarence Kemp patentó el primer calentador solar de agua. El siglo XX se caracteriza por el uso de las fuentes fósiles, principalmente el petróleo que en 1913 era el 5 % de la energía a nivel mundial. En 1970, ese porcentaje era 50% y sus derivados, así como la aparición de otra forma de energía: la nuclear, que pasó de proveer el 2 % de la electricidad mundial en 1971 al 15 % en 2009.

El boom del petróleo también impactó los campos agrícolas. Entre los años 1960 y 1980, se dio la Revolución Verde, la cual nace con el objetivo de “mejorar variedades de cultivos” así como en el empleo de fertilizantes, plaguicidas y riego, lo cual se tradujo en un incremento en la productividad agrícola. Los fertilizantes nitrogenados se sintetizan a partir del gas natural mientras que los pesticidas lo hacen a partir de petróleo y gas natural.

A inicios del siglo XXI, los combustibles fósiles satisfacían el 87 % de las necesidades energéticas en el mundo. Diseccionando ese número: el 33 % lo satisfacía el petróleo, el 30 % el carbón y el 24 % el gas natural. El restante 13 % estaba compuesto por 4 % de energía nuclear y 9 % de energías renovables (proviniendo el 7 % de energía hidráulica). Aún así, para el 2011, 22 % de la población mundial no tenía acceso a electricidad y más de la mitad de la energía se perdía en el proceso. El Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) aboga por la descarbonización de la economía, entendida esta como una separación de las variables de crecimiento económico y las emisiones de carbono. La humanidad y el agro deben aprender a producir igual o más con menos energía.

Hoy nuevamente la fotosíntesis actual es parte de la solución, ya sea porque la consumimos en sistemas productivos amigables con el ambiente o porque parte de ella en forma directa o lo que eran desechos la usamos para generar energías. En Argentina hay mucho que podemos hacer a partir de nuestros sistemas de baja huella ambiental generando una estrategia Plan País acorde a estos propósitos, lo contrario a la fallida ley de biocombustibles aprobada el año pasado, ajustando todo a los acuerdos de París y a los requisitos de los consumidores globales.

Publicado: 20 de septiembre de 2022

Fuente: Clarin Rural

Atrás

También puede interesarte leer

CRISPRpedia
CRISPRpedia

22-09-2022


´