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17 NOVIEMBRE

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Granos: ¿hay una fuerza imparable para los precios?

Granos: ¿hay una fuerza imparable para los precios?

Este 2020 no deja de



En el medio de todo el panorama "apocalíptico", China desaforada comprando "todo tipo de alimento". En resumen, el resultado para los granos ya lo conocemos.

El maíz en el mercado internacional pasó de no tener elementos alcistas hasta el 12 de agosto a no parar de subir desde ese momento.

Mejor suerte tuvo el maíz local, que tocó un mínimo a finales de mayo y a partir de ahí no paró de subir. Y así llegamos a un maíz disponible en torno a 195 dólares por tonelada con Chicago US$30 por debajo.

Si vamos a la soya, la tendencia local fue la misma que en Chicago pero también con un comportamiento muy superior. Desde el mínimo del año, la soya disponible Matba-Rofex ganó US$138 (65 %), mientras que en Chicago el incremento también fue enorme pero bastante menor (US$113 o 36 %).

A lo largo de ese movimiento de precios, los productores al finalizar abril tenían con precio 23 % de la cosecha 19/20 vs 15% del ciclo anterior a la misma fecha, mientras que al 4 de noviembre, de acuerdo al Ministerio de Agricultura, acumulan 28 millones con precio (57 %) vs 35 millones (64 %) del ciclo anterior.

Claro que aquí hay dos elementos a considerar, el principal es que el ciclo anterior la cosecha de soya estuvo en torno a 55 millones de toneladas (casi misma diferencia en volumen con precio entre un año y el otro) y, en definitiva, si tomamos la mercadería sin precio a la misma fecha quedarían 21 millones de toneladas vs 20 millones de toneladas que quedaban en el 2019.

Si bien la soya hoy es la del podio, el maíz en el plano local se llevó durante muchos meses la medalla. Desde el mínimo en mayo ganó US$78 (67 %) mientras que Chicago, cuando se reactivo a partir del 13 de agosto, ganó US$32 (26 %).

La relación de precios entre maíz y soya, en especial hasta julio/agosto, favoreció las ventas del maíz y al 4 de noviembre hemos llegado a tener 36,2 millones de toneladas con precio (muy cerca del nivel del 2019).

Al mirar los datos desde el otro lado, sin precio considerando 51,5 millones de toneladas de producción (Bolsa de Cereales de Buenos Aires) quedarían tan solo 14 millones de las cuales en manos de productores (que no han sido entregadas a fijar) sólo quedarían 10,5. Resumiendo, sin precio al 4 de noviembre quedaban 14 millones de toneladas de maíz y 21 millones de toneladas de soya.

Mas allá de analizar las subas de precios que vimos, la diferencias que tenemos hoy vs lo que teníamos el año pasado a la misma fecha (US$144 el maíz disponible y soya US$255) parece muy difícil que quien no ha vendido hasta ahora, (quien seguramente ya ha cubierto compromisos anteriores, comprado insumos para la 2021, y alguno para 2022, etc.) decida vender con un mercado que cada semana suma entre 10-15 dólares en promedio, corrige, pero a la semana siguiente supera máximos anteriores. Cuando por otro lado la incertidumbre económica, cambiaria del país, si siempre es "incierta", lo es más aún en pandemia y en especial acercándonos al mes de diciembre.

Parece que va a ser muy difícil que quien aún no ha vendido lo haga en los dos próximos meses cuando además se suma un riesgo climático para empezar la 2021.

Si bien es verdad que creo que los arboles no crecen hasta el cielo, que depender tanto de un casi único factor (fuerza arrasadora de China) es riesgoso y puede hacer cambiar la tendencia abruptamente, también creo que ahora va tomando más fuerza el factor climático en Sudamérica que puede ser el que vaya compensando lo que pase con China (si es que por la razón que sea pausa sus compras o comienza a hacer cancelaciones de compras anteriores).

Con el último reporte de oferta y demanda del USDA, parece "casi" imposible pensar en un cambio de tendencia en soya (aunque también parecía imposible que el maíz en Chicago cambiara su tendencia ultra-bajista hasta el 12 de agosto).

En maíz, si consideramos el balance local, también parece "casi "imposible que cambie su tendencia y empiece a caer. Pero, en este caso sabemos que hay un componente local importante a tener en cuenta.

Ya hace varios meses que los valores del maíz ponen en rojo los números de otras actividades que lo usan como materia prima. Trasladar esas subas al consumidor final se torna casi misión imposible en el contexto económico actual. Y entonces la gran duda "riesgo" bajista local, es si desde el Gobierno van a dejar libre el juego de oferta y demanda hasta que ingrese la nueva cosecha, o si pueden de alguna manera "interceder" (para no hablar de intervención) para que los precios no sigan disparándose.

A pesar de todo, sigo pensando que capturar estas subas con coberturas flexibles siempre es la mejor alternativa. Más vale pájaro en mano que cien volando.

Publicado: 17 de noviembre de 2020

Fuente: La Nación

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