Digestibilidad del calcio de fuentes inorgánicas para gallinas ponedoras



La crianza de las aves de corral prácticamente duplicó su capacidad productiva en la última década, produciendo aproximadamente 39,9 mil millones de unidades en 2017, con un aumento del 1,8 % en la producción nacional en comparación con 2016 (EMBRAPA Pigs and Poultry, 2018), y actualmente es el tercer sector con el mayor consumo de alimento en Brasil, y en el año 2016 se destinaron aproximadamente 4,2 millones de toneladas de alimento para aves ponedoras (Zani, 2018).

Las raciones proporcionadas para los pollos en producción tienen altos niveles de calcio, un mineral esencial para mantener la producción de huevos, así como su importancia en el desarrollo y la calidad de la estructura ósea de las gallinas, así como en la formación y calidad de las cáscaras de huevo (Araújo et al., 2008).

Cuando los niveles de calcio y fósforo se usan incorrectamente, causan pérdidas en la calidad de la cáscara del huevo, así como una reducción en la vida productiva de las gallinas ponedoras (Jardim Filho et al., 2005). Sin embargo, las fuentes de calcio utilizados para las gallinas ponedoras, calizas calcíticas y fosfato dicálcico, presentan variabilidad en sus características físico-químicas, dependiendo de su origen, y en consecuencia difieren en los valores de solubilidad y tamaño de partícula (Reid y Weber, 1976) , que no se corrige en las formulaciones de las dietas, ya que los requerimientos se expresan en calcio total. Además, debido a su bajo costo, la caliza calcítica se agrega normalmente a niveles elevados en las raciones (Cruz, 2009). Debido a la adición excesiva de calcio a las raciones, puede actuar como un antagonista, causando la formación de quelatos insolubles, lo que perjudica la absorción de otros minerales (McDonald et al, 1993).

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Publicado: 04 de julio de 2019

Fuente: EMBRAPA

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