El arte de fabricar información «científica»



El 2012, el venido a menos “científico”, G. E. Seralini, reunía de manera exclusiva a un grupo de periodistas, que tuvieron que firmar un acuerdo de confidencialidad (ergo, no podrían consultar con otros científicos, ni difundir los resultados que les serían presentados), para revelar los resultados de su supuesto estudio sobre maíz genéticamente modificado y el uso del herbicida glifosato. El estudio, que posteriormente fue retractado en el journal científico Food and Chemical Toxicology, ha generado hasta el día de hoy la imagen que mayor pánico representa al hablar del tema de transgénicos, glifosato y OGM en general:

Un científico, utiliza la publicación científica revisada por pares, cuando da a conocer sus hallazgos. En una de estas publicaciones, lo más gráfico que usted hallará son tablas, gráficos estadísticos y si el mismo es sobre temas genéticos, quizás algunas fotos de secuencias de genes.

Los graves errores sobre este estudio, que le valieron a Seralini ser removido de la Academia de Ciencias de Francia y que hace poco fueron nuevamente rebatidos en una serie de 3 nuevos estudios hechos en Europa por:

Complementariamente, recordar que el 2016, el JMPR presentó en su informe, una nueva revisión del glifosato (ya ha realizado al menos 3 previas revisiones)  a raíz del reporte de la IARC, concluyendo que este no es teratogénico ni representa un riesgo a la salud humana.

Además que las agencias Europeas EFSA (Autoridad Europea sobre Seguridad Alimentaria), que a su vez toma en cuenta los informes de la Instituto Federal Alemán para la Evaluación del Riesgo (BfR)  y la (Agencia Europea sobre sustancias Químicas) han vuelto a publicar el 2017 su respaldo científico y recomendación sobre la inocuidad de esta sustancia para la salud humana.

Por si fuera poco, existen más de 300 publicaciones científicas sobre esta sustancia y las conclusiones son las mismas: inocuo para la salud humana.

Esto no ha sido suficiente para el profesor Damián Verzeñassi, que el 2016, a través de 98.600 ENCUESTAS, realizó con alumnos de medicina, como parte del campamento sanitario que se coordina a través del Instituto de Salud Socio Ambiental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR - Argentina), hizo pública una denuncia indicando que el uso de este agroquímico era el causante de que “la tasa de cáncer en el sur de Santa Fe «casi duplica» el promedio de todo el país  [Argentina]”.

A los pocos días de estas declaraciones, el ministro de Salud de la provincia, declaró que calificaba ese informe como temerario y cuestionó la metodología empleada para obtener los datos reportados. Miguel González, en ese entonces autoridad de la provincia, : “Lamentamos mucho que se utilice el nombre de unidades académicas para difundir un informe temerario del que solo conocemos las conclusiones y no la metodología científica empleada para llegar a esos datos”.

Según la publicación del Instituto Nacional de Cáncer de Argentina, durante el 2014 los principales tumores causantes de la mortalidad son el cáncer de pulmón, colon-recto y mama que en la provincia (2014) representan el 38 % (2181 muertes) del total de las defunciones por cáncer (5799 muertes).

En los últimos 15 años (2001-2015) en la provincia, el comportamiento de la tendencia de la mortalidad y la magnitud varió en función del tipo de cáncer, aunque en todos presenta un descenso global (pulmón -6,90 %; colon-recto: -4,17 %; mama: -11,43 %).

Podemos decir entonces que en los últimos 15 años (2001-2015) la mortalidad por tumores ha tenido un descenso global de 6,21 % para este período”, concluyeron desde el equipo de trabajo del Ministerio de Salud”.

A raíz de estas declaraciones, que terminaron también por involucrar al decano de la Facultad de Medicina de la UNR, Ricardo Nidd, quien aclaró: “... Verzeñassi es docente de la UNR y responsable de la Práctica Final, pero no un investigador acreditado de la Facultad. «No forma parte de ningún organismo vinculado a la Investigación Científica y tampoco es Epidemiólogo titulado».

A la fecha, el señor Verzeñassi y sus colegas, se dedican a dar conferencias sobre estos resultados, donde también se presentan videos o fotografías alarmantes (como la de los ratones), pero no ha podido dar fundamento científico a sus resultados obtenidos en encuestas. Esto quiere decir, no hay estudios toxicológicos, fisiológicos, epidemiológicos o teratogénicos que puedan respaldar sus declaraciones en cualquier presentación que realiza. Curiosamente, Verzeñassi hace caso omiso a la información científica de instituciones científicas que han realizado estudios rigurosos.

Los mismos integrantes del Ministerio de Salud de la provincia de Santa Fe y dos médicas especialistas del Instituto Nacional de Cáncer y del Programa Provincial de Oncología expresaron el 2016, su apoyo a la posición del gobierno provincial y criticaron el informe elaborado por un equipo de la Facultad de Medicina (UNR), encabezado por Damián Verzeñassi:

“Los cuestionamientos se centraron en la metodología. «El tema es cómo se construye el número. No es un invento, hay un estándar internacional, que debe ser respetado. Para decir cuánto cáncer sufre una población, hay que utilizar las biopsias, o la anatomía patológica, y los certificados de defunción. Si yo no utilizo eso, no puedo decir que la incidencia, o sea la cantidad de casos nuevos, o la prevalencia, que es la cantidad de casos en un lugar, son mayores o menores»exclamó Andrea Uboldi. «Sí puedo decir que tuve una encuesta donde la percepción de la gente es que hay más cáncer. Pero a esa encuesta hay que compararla con la realidad» sostuvo la directora, quien trató de llevar tranquilidad a la población santafesina”.

Si el periodista, tuviera y practicara algunos consejos básicos en periodismo científico, realizaría una búsqueda sobre cuánta credibilidad tiene este señor como investigador, y para ello nada tan sencillo como buscar qué publicaciones están disponibles bajo su nombre. La búsqueda en Google Scholar refleja 4 resultados y la de PubMed 1. Ninguno de los 5 resultados se refieren a estudios científicos sobre pacientes que hayan reportado cáncer u otra dolencia relacionados al uso de agroquímicos.

Por experiencia personal, cuando quiero comprender áreas científicas que no son de mi especialidad, acudo a las personas que trabajan en esas disciplinas, tienen trayectoria de investigación y no se prestan a una palestra de ideologías y mitos.

Lamentablemente, son este tipo de notas DES-informativas, son las que generan mayor repercusión, perjudicando incluso las transacciones comerciales entre países, al sonar falsas alarmas, carentes de verdadero susento científico.

Verzeñassi, como su colega activista Sergio Federovisky, podrán gritar muy alto para recibir atención, pero a la fecha no pueden rebatir los informes de todas las agencias que nombré al inicio de este texto. Bien lo dijo Carl Sagan: Afirmaciones extraordinarias, requieren pruebas extraordinarias.



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Publicado: 28 de junio de 2018

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