Agricultura de conservación y manejo de malezas



La agricultura de conservación es un sistema de manejo de cultivo construido sobre tres principios:

1. Reducir la labranza: En los sistemas de agricultura de conservación los productores se esfuerzan por perturbar el suelo lo menos posible para evitar destruir su estructura.
2. Mantener la cubierta del suelo mediante la retención de residuos del cultivo o vegetación viva: una cobertura de la tierra durante todo el año protege el suelo de la erosión, promueve la retención del agua en el suelo, mejora las propiedades físicas y químicas, y promueve la actividad biológica.
3. Utilizar rotaciones de cultivos: La diversificación de los cultivos plantados sucesivamente ayuda al manejo de plagas y enfermedades, el ciclo de los nutrientes y mitiga el riesgo económico.

Estos principios proporcionan un marco flexible para trabajar dentro de una variedad de ambientes y situaciones socioeconómicas. Dependiendo del sistema de producción previo, la adopción de la agricultura de conservación puede involucrar cambios importantes en el manejo -los cambios en el manejo de malezas con frecuencia son percibidos como los más difíciles-. Las comunidades de malezas y la dinámica poblacional cambiarán en respuesta a la adopción de la agricultura de conservación y, de la misma manera, se necesitará ajustar los métodos de control de malezas.



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Publicado: 22 de agosto de 2017

Fuente: Conservación CIMMYT

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