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15 DICIEMBRE

BIOTECNOLOGÍA

La biotecnología será la base de los alimentos que comeremos

La biotecnología será la base de los alimentos que comeremos

Nuevas variedades vegetales, cultivos resistentes a plagas o alimentos con propiedades saludables son sólo algunas de las ventajas que la biotecnología está aportando a la industria de la alimentación



Aunque muchos pensemos en el sector del automóvil o la tecnológica como los motores de la economía europea, lo cierto es que la industria de la alimentación es la mayor del Viejo Continente. 290.000 empresas que dan empleo a cuatro millones de trabajadores para facturar más de 1,24 billones de euros son sólo algunas de las métricas de impresión de este mercado. Cifras que se replican en España, donde la industria alimentaria supone el 10,3% del Producto Interior Bruto (PIB) y da empleo a 2,4 millones de personas.

Son datos ofrecidos por Isabel García, directora de operaciones de ASEBIO, aunque quizás la métrica más representativa sea la de inversión en I+D, donde este segmento de actividad ha sido de los que menos han sufrido el impacto de la crisis económica, con 2.800 millones de euros dedicados a investigación sólo en España en 2012, el peor año de la crisis. "Quizás no hayamos sabido hacer que esta apuesta por la innovación cale en la imagen que la sociedad tiene de la industria alimentaria", admite esta experta.

Y es que, no debemos olvidar que la alimentación es una de las necesidades básicas del ser humano y, por ende, uno de los mercados más críticos donde la relación entre oferta y demanda debe estar siempre ajustada y la seguridad se mima con inusitada precaución. No en vano, los retos demográficos (aumento de población exponencial), unidos a los efectos del cambio climático (reducción de superficie cultivable) se han convertido en uno de los desafíos del siglo para la comunidad científica.

La respuesta pasa, principalmente, por la incorporación de la biotecnología como parte fundamental en el proceso de producción alimentaria. "Tenemos la oportunidad de, mediante la innovación 'biotec', crear nuevas variedades vegetales, hacer cultivos más resistentes a las plagas, comida con propiedades más saludables, minimizar el impacto ambiental de los cultivos o diagnosticar antes la presencia de cualquier patógeno", añade Isabel García.

En nuestro país ya operan 33 empresas 'biotec' especializadas en alimentación y agrupadas en Asebio, las cuales han lanzado el pasado año 203 nuevos productos (un 21% más que el año anterior). Desde esta asociación defiende que "hay un gran potencial de mejora en la transferencia de la investigación científica hasta su lanzamiento comercial", camino en el que demandan una mayor colaboración público-privada (imitando modelos como el Food Valley de Holanda o los proyectos de I+D conjunta sobre pesca emprendidos en Noruega), una nueva regulación, menor burocracia o un esfuerzo mayor por la divulgación científica en este terreno.

El eterno debate de los transgénicos

Siempre que se habla de innovación aplicada a la alimentación, lo primero que se suele venir a la mente son los polémicos transgénicos, productos vegetales creados mediante la combinación de genes de distintas especies para obtener mejores propiedades. Esta técnica, ahora reconvertida en ingeniería genética, es en realidad sólo una más en el amplio catálogo de metodologías que la ciencia emplea para desarrollar nuevos alimentos.

No en vano, el ser humano lleva haciendo selección artificial de plantas desde el inicio de la agricultura, hacia los años 12.000 o 14.000 antes de Cristo. En 1876 se produjo el primer cruzamiento genético entre especies de géneros distintos y, en 1927, ya se experimentó con el uso de rayos X para producir mutaciones más productivas de determinados alimentos.

Pero, dejando a un lado la perspectiva histórica, Isabel García defiende la importancia del resultado final por encima del modo empleado para llegar a ese punto: "Es irrelevante las herramientas que se empleen, si es ingeniería genética o no, siempre y cuando se sometan a estrictos controles de calidad y estén basados en la evidencia científica".

Publicado: 15 de diciembre de 2016

Fuente: El Mundo - España

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