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15 MAYO

CAMBIO CLIMÁTICO

Mijo es eficaz para eludir la escasez hídrica

Mijo es eficaz para eludir la escasez hídrica

En las regiones más afectadas por la escasez de agua, como es el caso del Semiárido, en el Nordeste brasileño, el mijo es una alternativa animadora para los productores.



Las experiencias con el cultivo, llevadas a cabo por EMBRAPA en diferentes partes de la región semiárida - tanto en el este, donde llueve más, como en el semiárido, que es más seco - lograron buenos rendimientos, alcanzando alrededor de 16 toneladas de materia seca y de 30 a 40 toneladas de masa verde por hectárea.

El mijo es tolerante al déficit hídrico y se adapta bien a las altas temperaturas. "Tiene una productividad muy buena en condiciones extremas y, por eso, se vuelve estratégico para la región, principalmente para la producción de forraje", destaca el investigador Rafael Dantas, de EMBRAPA Semiárido (PE).

Dantas afirma que para el Semiárido, donde el agua es una de las mayores deficiencias, el silaje es la mejor alternativa, pues posee cerca del 70% de agua en su composición, o sea, en cada kilo de silaje se tiene 700 g de agua. "Muchas veces el productor tiene el alimento y no tiene el agua para ofrecer a su animal", declara.

Costo menor de producción comparado al maíz

En la hacienda del señor Djenal Tavares Queiroz Neto, en Canindé del San Francisco (SE), por ejemplo, la sequía fue tan grande que ya había desistido del maíz hace años y, el 2017, no creyó ni siquiera en el sorgo. Resolvió, entonces, apostar en el mijo, que ya había oído hablar, pero nunca había plantado. "Compré, vi realmente la capacidad de producción que tenía y ahí empecé a usar y me gustó mucho", declara. Él dice que el costo de producción es pequeño, la semilla es más barata que la del maíz y la del sorgo, y no es exigente en la fertilización.

Además, el investigador de EMBRAPA describe la ventaja del mijo en el Semiárido, especialmente en el verano, que se caracteriza por un período sin lluvias, durante la estación lluviosa. "Incluso en el período de lluvias, las precipitaciones no son constantes en la región, y el mijo es muy tolerante a esas condiciones", cuenta el científico.

El cultivo todavía está empezando a difundirse en la región semiárida, con un crecimiento significativo de áreas plantadas, en especial en las cuencas lecheras del Agreste. Dantas estima que sólo en esa región se han plantado entre 20 y 30 mil hectáreas en el último año, mientras que en los años anteriores esa área no debe haber llegado a diez mil hectáreas, especialmente en razón del prolongado período de sequía.

Combinación con palma forrajera: el frijol con arroz de los animales

Se recomienda una combinación ideal para alimentar a los rebaños de la región en el período de sequía, que es el uso del mijo asociado a otra cultivo tradicional en el área local: la palma forrajera. Dantas explica a que la palma es pobre en proteínas y fibra - artículos que se encuentran en abundancia en el mijo- y es rica en energía y minerales, además de tener un 90% de agua en su composición. "Es el frijol con arroz de los animales", bromea el investigador.

Cuando se transforma en silaje, el mijo presenta un contenido de proteína bruta más elevado que el sorgo y el maíz. Mientras que el silaje de estas dos culturas tiene cerca de 7% de proteína bruta, la de milésima se sitúa entre el 10% y el 12%. "Eso es una diferencia muy interesante para el productor, porque él logra disminuir el artículo más caro de la dieta del animal, que es la proteína", destaca el investigador. Además, el silaje presenta buena digestibilidad y un contenido de fibra muy interesante para asociaciones con la palma forrajera.

Cultura se destaca en otras regiones

El mijo perla se perfila como alternativa para el cultivo en diferentes regiones del país. "Es una hierba rústica, muy útil para los sistemas integrados de producción", explica el investigador de EMBRAPA Maíz y Sorgo (MG) José Avelino Rodrigues.

Según él, la demanda por el mijo ha aumentado para plantío en sistemas de rotación de cultivos, de integración planta-pecuaria-bosque (ILPF) y con foco en producción de paja para plantío directo. La utilización como planta de cobertura es una de las principales causas de la expansión del cultivo, en razón del avance de la siembra directa en regiones del Cerrado. En estas áreas, la gramínea se desarrolla bien por presentar alta resistencia a la sequía, adaptabilidad a suelos con bajo nivel de fertilidad y elevada capacidad de extracción de nutrientes, con sistema radicular profundo y buena producción de masa verde y seca. Los nutrientes extraídos por la planta permanecen en la paja, son liberados en el suelo y favorecen la cultura subsecuente.

Además de ser utilizado como planta de cobertura del suelo, el mijo también es empleado como forrajera, una opción de pastoreo para el ganado, especialmente en la Región Sur, en la producción de granos para fabricar ración y producción de silaje.

Su potencial productivo como forraje puede llegar a 60 toneladas por hectárea de masa verde y a aproximadamente a 16 toneladas de hectárea de materia seca, cuando se cultiva en los meses de septiembre y octubre. En condición de pastoreo, con animales de cría, proporciona ganancias de hasta 600 gramos de peso vivo al día o 20 arrobas por hectárea en cinco meses.

Alimento funcional, el mijo tiene nuevos mercados

Nuevos mercados también se muestran favorables a la cultura. Es el caso del sector de raciones para aves y porcinos, que tiene interés en ampliar las fuentes de materia prima para atender a la creciente demanda del mercado. Además del bajo costo de producción, la calidad nutricional del mijo es uno de los factores predominantes para que el productor haga su elección por la cultura.

Aunque el consumo de mijo para alimentación humana aún es bajo en Brasil, la harina hecha a partir de los granos del cereal puede ser utilizada en la preparación de pasteles, galletas y otros. Por ser rico en nutrientes que contribuyen a la salud, el mijo es considerado un alimento funcional.

Ventajas sobre el maíz y el sorgo

En comparación con otros cultivos forrajeros, como el maíz y el sorgo, el millón presenta varias ventajas. Entre las más importantes está el uso del agua, pues llega a ser del 20% al 30% más eficiente que el sorgo y hasta un 50% más eficiente que el maíz, o sea, necesita menos agua para producir un kilo de materia seca.

En términos de productividad, en condiciones óptimas de cultivo, tanto el maíz como el sorgo son más eficientes que el mijo. Sin embargo, cuando hay deficiencia hídrica, el mijo se equipara al maíz - que produce muy poco en razón de la escasez de agua - y sigue siendo inferior al sorgo. "La estrategia es que sea utilizado en condiciones de estrés hídrico, donde hasta el sorgo sentiría, pero el milagro logra persistir", resalta Dantas.

El cultivo es una buena alternativa para uso en pastoreo directo, pues tiene una gran capacidad de rebrote. Esta es una ventaja con respecto al maíz, por ejemplo, que no rebrote, y al sorgo que, aunque tenga esa capacidad, si es muy nuevo puede intoxicar a los animales. El mijo puede ser pastoreado en cualquier fase del crecimiento de la planta y se pueden hacer dos, tres o más cortes, dependiendo de la oferta de agua en el campo.

Traducción: Cecilia González P.

Publicado: 15 de mayo de 2018

Fuente: EMBRAPA

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