Biotecnología e Innovación en Bolivia hecha por estudiantes



El pasado año tuve la oportunidad de asistir a la premiación de la tercerva versión del concurso "Sembrando Ideas Verdes", organizado por la Embajada de Estados Unidos. El concurso este año recibió más de 20 proyectos, de los cuales 6 fueron seleccionados para la etapa final. Los premios consisten en dinero para el financiamiento de micro-proyectos a las mejores ideas para solucionar problemas ambientales específicos.

Fue muy grato para mi poder encontrarme que entre los 6 finalistas, había un proyecto de biotecnología que fue presentado por dos estudiantes de la Universidad Amazónica de Pando y que se trata de utilizar la cáscara de la yuca como insumo para la elaboración de biopolímeros o bioplásticos.

Este proyecto ya se halla en ejecución en Pando y ya ha producido sus primeros envases, mismos que tardan de 1 a 2 años en degradarse, dependiendo del grosor del plástico final. Hader Oquendo ya participó de este concurso el 2016 con otro compañero y ganaron el 2do lugar con el proyecto de obtener biocombustible a partir del aceite residual de los restaurantes donde se vende pollo frito. 

Si bien, el proceso para obtener biopolímeros ya es cada vez más difundido, no puedo negar que me alegró ver que en Bolivia ya hay una iniciativa de este tipo y va de la mano de gente joven. En verdad me daría mucho gusto que industrias que utilizan las bolsas plásticas para comercializar su producto, como arroz, azúcar y fideos, pudieran enterarse de este tipo de innovaciones y apoyarlos al adquirir este producto de la biotecnología para sus productos.

Este tipo de concursos, pueden ser los que empiecen a generar apoyo y articular la interacción entre academia, industria y gobierno. Ideas que transformen los residuos o desperdicios en energía, polímeros y considerar la bioeconomía como un pilar para el desarrollo del país.

El otro proyecto que me llamó la atención, fue el que logró el 2do puesto en esta versión del concurso. "Invernadero automático", de Kevin Medrano y Yael Andrea Rivero de la Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz, obtuvieron un apoyo para su iniciativa de 4,000 dólares americanos. Yael me comentó que para poder elaborar su invernadero modelo, tuvieron que consultar con agrónomos que los guiaran en el cultivo de tomates y otras hortalizas.

Yael y Kevin, aprendieron que si bien se puede proveer al productor de tecnología como la que ellos diseñaron, y ambos, ingenieros electrónicos en su formación, se dieron cuenta que producir alimentos no es sencillo y requiere mucha dedicación, ya que en un determinado punto tuvieron un brote de mosca blanca en sus tomates, motivo por el cual reconocieron la labor de un buen agrónomo, que les ayudó a controlar esta plaga.

Felicito a los organizadores por esta iniciativa y espero aportar a la próxima edición del concurso con algunas ideas que pueden atraer otros inversores.

A los 6 finalistas, felicitarlos y esperar que las ideas verdes sigan siendo apoyadas, no sólo por una embajada, pero ojalá se sumen empresas privadas y también el gobierno local.



Publicado: 25 de enero de 2018