Riesgos, mitos y otras falacias de moda



El riesgo se define como la combinación de la probabilidad de que se produzca un evento y sus consecuencias negativas. Es la amenaza concreta de daño que prima en nuestras vidas en cada acción que realizamos, que puede o no materializarse. Cada día, estamos expuestos al riesgo en nuestro cotidiano vivir, desde que se nos quememos la mano con el sartén caliente, hasta tener un accidente de carro al dirigirnos al trabajo.

Sin embargo, en muchos casos por desinformación e ideologías, tendemos a maximizar el riesgo en ciertos procesos y a subestimarlos en otros. Esto también se debe a un mal uso de palabras tales como “natural”, “químico” o “tóxico”.

En temas de alimentación y nutrición, hoy estamos expuestos a muchos mitos que generan verdaderas reacciones de pánico en la población. Veamos algunos de ellos:

El mito de lo natural vs. artificial (hecho por el hombre)

Actualmente, existe la tendencia a preferir lo “natural”, sobre lo “artificial” a la hora de alimentarse. Esta tendencia parece más arraigada con una concepción psicológica de que lo “natural” es mejor para la salud. Surge de la desinformación que existe en la población urbana sobre el origen de los alimentos que consume. Sin darse cuenta, la sociedad en general ignora que todos los alimentos que hoy ingerimos, son fruto de la selección y modificaciones que realizaron los humanos desde que estos se volvieron sedentarios e iniciaron con la agricultura.

De esta manera, es irónico que mucha gente clame que quieren comer un maíz “natural” y no artificial. Sucede que el maíz natural (si somos tajantes ante el significado de esta palabra) no existía, y luego del año 7000 (AC) fue que el ser humano modificara el teocintle y lo transformara de un pasto con granos duros y pequeños, a la mazorca llena de granos jugosos y carnosos que hoy tenemos. Lo mismo ha sucedido con la sandía, el durazno, el brócoli y el kiwi (fruto que hace 100 años no existía). Las zanahorias eran una raíz escuálida, y tras su primera modificación para ser comestibles eran de color blanco. Los plátanos eran pequeños de consistencia flemosa y llenos de semillas. Las vacas casi no producían leche y las gallinas sólo ponían huevos una vez a la semana. Toda especie que nos provee de alimentos, ha sido modificada genéticamente a través de los siglos para poder resultar en el alimento que hoy en día usted ingiere.

Si usted desea evitar lo “artificial”, hoy están disponibles nuevamente, semillas de teocintle o maíz natural, para que pueda hacer el intento de comerlo.

Tendencia a no consumir “químicos”

Esta es otra de las corrientes hoy en día de moda. Usualmente la gente opuesta a la tecnología y ciencia, declara que usted no debería consumir alimentos que contengan compuestos que usted desconoce o que no pueda ni pronunciarlos. Si tal es el caso, usted podría comer NADA.

El químico James Kennedy de Australia, ha realizado varios info-gramas para probar la trivialidad de estos mitos. En uno de ellos informa a la sociedad de la composición química del arándano azul, plátano, huevo, kiwi, frutilla y otros.

Como se puede apreciar en la imagen, hay muchos compuestos que uno desconoce y tampoco logrará pronunciar.

Cabe recordar, que todo organismo vivo está compuesto  por una combinación de elementos y compuestos químicos, siendo el CARBONO el que nos da la característica de llamarnos orgánicos.

Compuestos químicos como la sal (NaCl), son inorgánicos, y también son parte de nuestra alimentación.

De allí en más, todo lo que tocamos, percibimos en este planeta, está compuesto de químicos.

¿Qué es tóxico?

Cualquier sustancia natural o artificial, puede causar un efecto dañino sobre los seres vivos al entrar en contacto con ellos. Toda sustancia química posee un grado de toxicidad y se debe recordar el dicho de que “la dosis hace al veneno”. Algunas sustancias son más tóxicas que otras. Por ejemplo, si yo consumo 4 litros de agua en media hora, es probable que me de una intoxicación, que se manifieste a través de mareos y si mi nivel de sodio está muy bajo puedo provocar incluso un edema cerebral.

Por ejemplo, 200 gramos de pera pueden contener hasta 12,000 μg de formaldehido de forma natural. Una vacuna puede contener 100 μg (0.83%) del formaldehido que hay en una pera. La amigdalina (un glucósido cianogénico) está presente de manera natural en las semillas de las manzanas (0.6gramos de amigdalina en 1 kilo de semillas).

En las almendras de la especie Prunus dulcis también se puede encontrar este compuesto que varía entre 0.2 a 16 mg. por cada 100 gramos de almendra. Una manera de neutralizar este compuesto, es al retostar las almendras. Pero si encontráramos este fruto y nos comemos un buen puñado del mismo, es probable que tuviéramos una intoxicación. Lo mismo sucede para muchos vegetales y frutas. Todo depende de la dosis.

Esto si, lo OGM no

  1. Yerba Mate

El 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC en inglés), publicó una nueva lista de los agentes y sustancias que podrían causar cáncer. Gran revuelo causó cuando el glifosato, herbicida utilizado en algunos cultivos genéticamente modificados, ingresó a la lista del Grupo 2A – probablemente carcinógenos.

En esta lista podemos encontrar compuestos como las acrilamidas, los esteroides androgénicos (anabólicos), las emisiones provenientes de procesos de fritura a altas temperatura, la carne roja, y la yerba mate caliente. Sólo en Uruguay, el consumo per cápita es de 9 kilos de yerba mate por año. El 2015 se reportó que los argentinos consumen un promedio de 100 litros de mate per cápita.

Y sin embargo nadie hace protestas ni demostraciones para evitar su consumo, pese a estar en la misma categoría que el herbicida glifosato, el mismo que no se consume de manera directa y cualquier residuo que pudiera quedar en el grano o alimento, disminuye con el tiempo después de la aplicación, y permanece menos en granos que en la hoja. El herbicida como tal es descompuesto por los microorganismos del suelo, por lo que no es común que este permanezca en el grano o alimento.

En el colmo de la aceptación, hoy en día los anticonceptivos orales para la mujer son frecuentemente usados. El estrógeno y la progesterona están en el grupo 1, que comprende toda sustancia carcinogénica (no es ya probable, pero probada que es un agente causante de cáncer) y nuevamente no hay feminista que se pronuncie en contra de este “tóxico” distribuido incluso en algunos casos libremente y sin prescripción médica.

2. Cultivos orgánicos ¿seguros?

El 2011 se registró 31 muertes en Alemania a causa de una cepa patógena de E. coli, que al parecer está relacionada con el consumo de pepinos orgánicos provenientes de España, y que al parecer tuvieron una contaminación cruzada en su transporte hasta su destino.

En diciembre de 2014, un niño en Australia murió al consumir leche orgánica (que no es pasteurizada), por una mala praxis en el manejo de la misma por parte de la compañía. La compañía estuvo implicada en el registro de 5 variedades patógenas de E. coli, que se relacionaron también con otros casos de intoxicación (pero sin muerte) en otras personas.

Lamentablemente mucha gente que puede adquirir productos orgánicos, piensa que el denominativo de orgánico implica que el alimento está libre de cualquier contaminante, ignorando que los alimentos orgánicos pueden haber tenido un mal manejo desde su cosecha, empaque, transporte y procesamiento, tal como puede suceder con un alimento en producción convencional con auxilio de la biotecnología.

La producción orgánica también necesita combatir el ataque de insectos y la proliferación de malezas. De manera que este tipo de producción no se libra de utilizar algunos compuestos. Algunos de ellos como la rotenona, han probado ser tóxicos para los peces. Otro de uso común es el sulfato de cobre que puede causar daño a humanos y es más tóxico que el glifosato. La dosis media letal (LD50) para el glifosato es de 5600mg/kg, y para el sulfato de cobre es de 300mg/kg

Por otro lado, los productores de café orgánico del Perú, están en conflicto con el brote de roya que ha afectado casi el 40% de su área productiva durante el 2014. Si bien la roya (una plaga de hongo) no mata el arbusto de café, afecta a las hojas y en consecuencia a la producción del fruto y grano de café. Con 90,000 hectáreas dedicadas a este cultivo, Perú es el mayor exportador de café orgánico. Sin embargo, para mantener el sello de orgánico, los productores no pueden usar un fungicida y enfrentan grandes pérdidas. Este es sólo un ejemplo como las modas pueden eventualmente afectar incluso a los productores, ya que tendrán que decidir si permanecer en el mercado de lo orgánico o cambiar a otro sistema de producción.

3. Consumo de alimentos fuera de la cadena de frío

La cadena de frío es el sistema formado por cada uno de los pasos que constituyen el proceso de refrigeración o congelación necesario para que los alimentos perecederos o congelados lleguen de forma segura al consumidor. Incluye todo un conjunto de elementos y actividades necesarias para garantizar la calidad y seguridad de un alimento, desde su origen hasta su consumo. Si alguno de los puntos de la cadena de frío llegara a verse comprometido, toda ella se vería afectada perjudicando la calidad y seguridad del producto. Por un lado se facilita el desarrollo microbiano, tanto de microorganismos alterantes como de patógenos productores de enfermedades, y la alteración del alimento por reacciones enzimáticas degradantes.

En nuestro medio, son frecuentes las enfermedades e infecciones estomacales, y el romper la cadena de frío es una de las causas para que los patógenos proliferen. Se ha hecho ya una mala práctica, donde el vendedor al por menor tiene los productos lácteos y cárnicos sin refrigeración adecuada y el consumidor no exige que se mantenga la cadena de frío, por lo que ya parece ser esta una práctica común y normalizada, que escapa al control de las autoridades sanitarias.

4. Tatuajes

Siguiendo las modas, hoy en día muchas personas optan por hacerse un tatuaje. Sin embargo ignoran que los pigmentos que se emplean para su diseño y color contienen desde metales pesados hasta otros elementos tóxicos.

Entre los metales pesados más comunes se hallan: mercurio, plomo, antimonio, berilio, cadmio y arsénico. Otras sustancias tóxicas son los ftalatos y algunos hidrocarburos. Los ftalatos producen daño en el hígado, riñones, pulmones y sistema reproductivo. La tinta negra generalmente contiene un hollín producto de una combustión que se los denomina hidrocarburos aromáticos policíclicos, y entre ellos el benzo-pireno, presente en los tintes de tatuajes, y registrado ante la EPA (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.) como un tóxico potente y causante de cáncer de piel.

Como se observa, existen diferentes conceptos malentendidos hoy en día, lo que genera que la sociedad se atemorice del uso de la biotecnología para la producción de alimentos, pero sin embargo, por el mismo desconocimiento, realiza de manera “normal” muchas actividades (consumo de alimentos, uso de otros plaguicidas), que pueden tener más riesgos tanto para la salud como para el medio ambiente.



Publicado: 23 de mayo de 2017