Seralini: ratones y una mala metodología



En septiembre del 2012 fue publicado un artículo en el que además de la información regularmente  presentada en una publicación de este tipo, se incluía las fotos de unas ratas que habían desarrollado tumores por haber comido maíz transgénico (maíz evento NK603). Aunque algunos medios de comunicación dieron la información como la prueba definitiva de la maldad de los transgénicos, muchos científicos y gente entendida, manifestaron en corto tiempo su escepticismo respecto al estudio.

El artículo se presentó en rueda de prensa, procedimiento poco habitual en el mundo científico. La rueda de prensa tenía una cláusula de embargo informativo sobre los datos originales, de tal manera que a los periodistas les llegó la información de que el maíz transgénico es cancerígeno, pero no pudieron pedir una segunda opinión con otros investigadores.

El evento de maíz analizado lleva ya 16 años en el mercado y es consumido como alimento procesado o como alimento para animales de corral, en más de 20 países en el mundo, incluidos países en Europa. Desde su liberación, este evento cuenta con diversas evaluaciones de riesgo y estudios que certifican su inocuidad en la producción agrícola y seguridad para la salud humana.

¿Escepticismo?

Cuando se aplica el método científico, existen algunas precauciones que se debe tomar en cuenta si se espera realizar un estudio significativo, replicable y veraz.

Distintos científicos revisaron la publicación y en marzo de 2013, la revista que publicó el estudio (Food & Chemical Toxicology), tuvo que RETIRAR el estudio además de dar a conocer las cartas al director, que ocuparon 34 páginas, suscritas por varios científicos que señalan los fallos en la metodología del mismo.

A continuación presentaré las principales observaciones realizadas por los científicos sobre el artículo de Seralini.

a) Utilizó una línea de ratones susceptible de sufrir mutaciones espontáneas.

El estudio se centra en el caso del desarrollo de cáncer en ratas. Para ello se utilizó la cepa Harlan Sprague-Dawley de rata, que se sabe está predispuesta a desarrollar cáncer. Más del 70% de los machos y el 87% de las hembras de esta cepa, según los informes, son propensos de contraer cáncer durante su vida. Esto quiere decir que así estas ratas se hubieran alimentado de alimentos orgánicos, en cierto punto de su ciclo desarrollarían cáncer. Por lo que no debería ser una sorpresa que muchas de las ratas de Seralini desarrollaron tumores. Por otro lado, las ratas que estaban en el grupo control, vivieron menos de los dos años esperados. Esta explicación debió haber sido incluida en la publicación.

b) Un estudio que no dejó en claro cuál era el grupo de experimentación y cuál el de control.

En el estudio, las muestras de las ratas son registradas como número de muertes del  "grupo de control" y otros del "grupos de tratamiento". Se estableció finalmente 9 tratamientos distintos, y sólo un grupo control. ¿Qué significa esto? Casi nada, porque los autores no utilizaron una prueba estadística para saber si había una diferencia entre los grupos de control y grupos de tratamiento. Se llega al punto en que algunos grupos de ratas alimentados con el maíz genéticamente modificado (GM), presentan menor cantidad de tumores que el grupo control. ¿Cómo es posible si la hipótesis establece que es el maíz GM el “culpable” de los tumores?.

Esto es importante, ya que en todas las declaraciones se refieren a la incidencia del cáncer (y otras "enfermedades") en el "grupo de tratamiento" en comparación con el "grupo de control". Estas comparaciones se pueden hacer solamente si una prueba estadística muestra que lo que se observa no está sucediendo por casualidad.

c) Sobredósis

En proporción con el peso, la dosis suministrada a los ratones es de mayor magnitud a la que se podría exponer alguien accidentalmente. La dosis letal 50 del glifosato es de 5.6 g/Kg. Como referencia usted necesita sólo 0.05 g/Kg de nicotina para tener un efecto extremadamente tóxico.

Para la evaluación de la toxicidad de sustancias químicas existen métodos validados y certificados que se emplean como el descrito por la OECD (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), los cuales son llevados a cabo por 90 días, tiempo suficiente en el cual los ratones deberán manifestar o no algún efecto. Por un estándar reconocido, se requiere que los animales sean sometidos a eutanasia antes que los tumores se desarrollen.

Algunas personas que salieron a la defensa de este estudio, argumentaron que era una réplica de los estudios hechos para validar el uso de este maíz. Sin embargo una réplica de estudio utiliza las mismas condiciones, en este caso, se debió emplear los 90 días. Al extender el estudio por mayor cantidad de tiempo, surgen complicaciones que no se toman en cuenta al momento de realizar el análisis.

Hay diversos científicos y reporteros científicos que publicaron sus explicaciones sobre los errores metodológicos, que puede leer aquí, aquí, aquí.

Bandera para el activismo

Más de 700 científicos y académicos firmaron un petitorio solicitando a Gilles-Eric Séralini que dé a conocer los datos “crudos” de su trabajo reciente en que se pretende poner en duda la inocuidad del maíz transgénico NK603. Los científicos se unen, al pedido de organismos reguladores como la European Food Safety Authority (EFSA) y sus pares de Canadá, Australia y Nueva Zelanda. En Alemania el BfR (Instituto Federal para el Análisis de Riesgo) también rechazó el estudio. De igual el Comité Técnico de Bioseguridad del Brasil emitió un reporte sobre el estudio, y por si fuera poco 6 academias francesas de ciencia también rechazaron el estudio.

Otras instituciones que emitieron sus informes respecto al estudio son: la Comisión de Biotecnología de Francia; la Agencia Francesa para la Alimentación, Salud Ocupacional y Ambiental, y Seguridad; el Instituto Nacional Danés de Alimentos; y la Red Africana de Expertos en Bioseguridad.

Lamentablemente y pese a las dudas, muchas organizaciones anti-OGM, dentro y fuera de Europa, aprovecharon el salto mediático del estudio para exigir a sus representantes que pusieran fin al cultivo de variedades transgénicas.

Ética científica

A finales de 2012, el propio Séralini asistió ante la Asamblea Nacional francesa para participar en una audiencia sobre su trabajo. Aunque Francia es, un país contrario al uso de transgénicos y  algunos científicos, como el prestigioso matemático Cedric de Villani, participante en el debate de la Asamblea Nacional, consideró que el estudio de Séralini no fue una sorpresa agradable: “Me sentí aún más decepcionado, e incluso traicionado”, dijo, “cuando me di cuenta de las graves violaciones a la ética científica de este estudio".

En este caso y como es característico de Séralini, el no revisa toda la literatura científica ni los estudios científicos que puedan hacer tambalear su ideología. En la publicación donde reconoce que el no realiza ciencia, se enfoca a observar qué le sucedió a ganado alimentado con maíz OGM durante 1997 y 2000. Como si fuera algo novedoso, Séralini trata de emular el estudio científico publicado el 2014 por Van Eenennaam y Young que analizan qué sucedió 100 mil millones de cabezas de ganado durante 18 años, tomando en cuenta  datos desde 1983 (mucho antes de la introducción de los OGM) hasta el 2011. ¿Qué encontraron? Que el ganado alimentado con OGM está sano y su alimento es nutricionalmente equivalente al pienso convencional. No hubo alarmas de condiciones o enfermedades raras durante este periodo. ¿Cómo es que Séralini omite este estudio?

Al menos no se podrá negar que el mismo Séralini acepta que lo que él hace “no es diseñado como un experimento científico”, leído en una publicación de 2016 que recopila sus anécdotas contra los cultivos genéticamente modificados.

Hoy, pese a que el artículo ha sido refutado contundentemente por diversos científicos e instituciones científicas, sigue siendo citado por los activistas en distintas partes del mundo como si fuera válido y prueba irrefutable para sostener su ideología.



Publicado: 09 de mayo de 2017